“No creo que haya obras maestras aún en la televisión”

MARIO VARGAS LLOSA

La Segunda
02/05/2018
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El Nobel de Literatura tuvo esta mañana su primera actividad en el Instituto Nacional.

Ante 850 estudiantes de enseñanza media, en el auditorio del Instituto Nacional, el Nobel Mario Vargas Llosa conversó con Álvaro su hijo. Organizado por Fundación para el Progreso y La Otra Mirada, el peruano hablo de literatura y su evolución al pensamiento liberal, sin perder jamás el interés de los estudiantes.

Comenzó a las 10:30 con una adaptación teatral del cuento Día Domingo, un clásico de 1959 donde dos adolescentes compiten enfrentando el Pacífico. ‘Me ha emocionado mucho’ dijo en cuanto encendió el micrófono.

El escritor partió defendiendo la literatura por sobre las series de TV. ‘La historia que nos cuentan las pantallas son más superficiales y efímeras que los libros’, comenzó. ‘Sus personajes (series) dejan una huella más transitoria en nuestra memoria. No creo que haya obras maestras aún en la televisión’. ‘Me gusta mucho el cine y veo muchas series, no estoy en contra de ellas, pero la ficción de la literatura tiene un beneficio mucho más duradero. La lectura exige participación, ver series es pasivo’.

Para Vargas Llosa la literatura ‘es la razón del progreso de los seres humanos’ ya que ‘es una reacción ante el malestar que nos rodea y ese deseo es la locomotora del progreso’.

‘La influencia del existencialismo francés me hizo apartarme del PC’

A la política dedicó gran parte de su presentación. Contó sobre sus inicios como estudiante en la U. San Marcos ‘En esa época era muy difícil ser de derecha. Uno pensaba que la solución era el comunismo, el socialismo’. ‘Durante un año milité en el PC, y empecé a estudiar marxismo. El comunismo en América latina era un comunismo sumamente dogmático, marcado por el estalinismo. Yo era un gran lector de Sartre. La influencia del existencialismo francés me hizo apartarme del PC’.

‘A medida que volvía a Cuba empecé a descubrir el autoritarismo y el 66 tuve mi gran decepción de la revolución cubana con los campos de concentración donde mandaban delincuentes, criminales y homosexuales. Conocía poetas, artistas, bailarines, el grupo El Puente y ese grupo fue fuertemente reprimido. La primera vez que me viene una crisis y desde entonces tuve una actitud distante’.

Y mencionó el caso Padilla (‘que hoy nadie recuerda’), poeta que criticó la política cultural que acusaron de agente de la CIA. ‘Todos los que conocíamos hicimos un manifiesto de propuesta (…) y a partir de entonces rompí con la revolución cubana’.

Vargas Llosa habla claro, casi dictando una novela. Su hijo lo mira admirado. El alcalde Alessandri lo había presentado así: ‘No hay memoria que hayamos tenido otro Nobel en el corazón de la educación pública’.

Defiende a Tolstoi y a Popper, a Margaret Tarcher e Isaiah Berlin. Para él, el liberalismo ‘es la forma más avanzada de la democracia’. Sobre su último libro de ensayos ‘La llamada de la tribu’, explica ‘es para combatir la caricaturización de la izquierda de ser una doctrina reaccionaria. Cuando el liberalismo es todo lo contrario’.

El hijo le pregunta al cierre por el mundo de la cultura. ‘En las democracias occidentales los artistas tienen cierto desprecio por lo liberal. Era milagroso que las Spice Girls se declararan tatcherianas’ (los chicos se ríen).

Mario Vargas Llosa: ‘A los artistas les repugna la mediocridad, buscan la perfección, un novelista si es un tolstoi, faulkner o Joyce puede lograrlo. Ven con desprecio la democracia porque es la imperfección. La democracia no aspira a la perfección, las democracias siempre serán la imperfección, pero perfectible’.

‘El marxismo prometía la perfección, paraíso en la tierra, sin verdugos, sin hambre, sin explotación. Era el equivalente de una obra de arte lograda. La realidad no era eso. Esos paraísos se volvieron infiernos’.

 

“La ficción de la literatura tiene un beneficio mucho más duradero que el de las series’

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Por Juan Carlos Ramírez